cae el sol,
y el cielo, lentamente, se va apagando,
nuestra piel se va enfriando,
y el aire se vuelve liviano pero helado, tanto que hace endurecer mis hombros.
cerca, mis pies sienten como esa pequeña chispa
ahora vuelta llama
reactiva su circulación.
tengo que salir de mi posición perfecta para estiro el brazo, y agarrar el lejaaaaano abrigo.
me pongo el saco que al tocarme
pica pica pica.
pero finalmente hace que el eter congelado que me rodea sea más soportable.
se escucha el silencio, y si se presta atención,
detrás de este silencio,
creo que puedo escuchar a la luna que se aproxima a la cima del cielo.
se escuchan, pero menos que el silencio,
las chispitas y, apenitas, nuestros roces.
vuelvo a la perfección de mi comodidad, y apoyo mi cabeza en vos.
y tu olorcito a ahumado me da ganas de morderte.
ahora puedo escuchar, más fuerte que todo lo anterior,
tu respiración y tu corazón.
y como si nada, me pesan los párpados, el cuerpo me pesa,
siento que me hundo en aquella tierra rojiza.
y como si nada,
es de noche
y perfección.


No hay comentarios:
Publicar un comentario